En primer lugar, es necesaria una introducción, por ser la primera entrada de este capítulo, y de su autor. A la hora de hablarle al mundo, independientemente de que éste nos escuche o no, se pueden escoger los más diversos temas. Como tiene que haber de todo en este mundo, en este caso vamos a hablar de forma bastante humilde, sincera y directa de un tema que, por importante, puede llegar a sobrepasarnos. Una aproximación reflexiva más que esclarecedora, sin buscar caer bien ni caer mal, pero intentando no dejar indiferentes a nuestros escasos pero fieles lectores.

El cáncer es algo muy serio. La verdad es que es un tema que viene bastante bien para quien empieza a hablar desde el punto de vista de un estudiante de bioquímica. Desde luego, no seré el único, pero es que no es para menos. No creo que nadie capaz de entrar en la universidad con la intención de salir graduado en Bioquímica no se haya planteado la posibilidad de participar, aunque sea de pasada, en algo tan grande como etéreo como podría ser “la curación del cáncer”.

El cáncer se podría definir como un conjunto de enfermedades cuya principal característica en común es la mitosis descontrolada de células que se encuentran alteradas, ya que no realizan apoptosis y forman los denominados tumores. Una de las características que suele ser común a los distintos tipos de cáncer es la expresión descontrolada de una enzima denominada telomerasa. Imagen obtenida del Protein Data Bank (PDB)La telomerasa es una ribonucleoproteína que, al tener RNA en su estructura, no necesita una plantilla de DNA exógena y puede replicar los extremos monocatenarios de los cromosomas. Los cuales, sin duda, estarían condenados a desaparecer, acortando la longitud del telómero y conduciendo a la célula a la apoptosis. Una apoptosis necesaria para que las células no proliferen en exceso, como se observa en un cáncer.

La telomerasa incluye una secuencia de 1,5 veces la complementaria a la secuencia repetida que se encuentra en todos los telómeros. Así se puede unir a los mismos mientras su parte proteica establece contacto con una transcriptasa inversa que concluye la replicación de los telómeros. Pero, como siempre ocurre, hay muchísimos factores que pueden influir en la acción de la telomerasa. Los caminos de la bioquímica son inescrutables.Esquema de acción de la telomerasa

La telomerasa normalmente, se encuentra parcialmente reprimida para permitir a la célula cumplir con su ciclo vital alcanzando la apoptosis. Sin embargo, hay una serie de factores que la pueden activar. Uno de ellos es el Bcl-2, un oncogén que se suele expresar como respuesta a ciertos niveles de estrés oxidativo, como el que se registra en células cancerosas cuando están siendo tratadas por quimioterapia. El Bcl-2 es una molécula que hace más resistentes a las células, y según han publicado investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa de México DF el mes pasado, puede estar inducida por la proteína quinasa C, concretamente la PKC-α.

Así pues, la telomerasa puede estar sobreexpresada como respuesta al estrés oxidativo. Otro factor que también da lugar al estrés oxidativo es el dicloroacetato. Una molécula que ha alcanzado cierta fama y que ha originado cierta controversia por haber sido proclamada, Internet mediante, en la cura contra el cáncer que todas las farmacéuticas desean ocultar. Farmacéuticas que con suerte podrían darnos de comer a algunos. Así que, aunque no es la panacea, tampoco hay que tirarse a degüello. El dicloroacetato ya ha sido probado en algunos casos, y resulta que llega a activar los sistemas mitocondriales de protección de las células ante acontecimientos como su conversión en células cancerígenas, lo que posiblemente ayude a revertir toda la espiral de síntesis incontrolada de oncogenes y actividad descontrolada de la telomerasa que se había descrito. No sin efectos secundarios, como algún evento de Tuenti proclamaba sin pudor, pero desde luego con resultados prometedores.

Y además, no podemos olvidarnos del tema de la posible eterna juventud. Tan ansiada por muchos, tan provechosa para algunos que se dedican a sacarle el dinero a la gente vendiendo cosméticos y operaciones quirúrgicas para crear la vana ilusión de que podemos llegar a no ser lo que no queremos ser. A poco que se sepa algo de biología molecular, se adivina que el mantenimiento de las telomerasas podría conservar la vida más tiempo de lo que nunca nos podríamos haber imaginado. Aquí tenemos un vídeo bastante explicativo.

Entonces, ¿merece la pena vivir para siempre? ¿A qué precio? Si la naturaleza nos hizo mortales, ¿no será para que no acabemos siendo demasiados?

En conclusión, podemos decir que, como casi siempre, hay esperanza. No debemos dejarnos engañar por el alarmismo de algunos y el conformismo de muchos. Como acabamos de ver y como se verá en muchas ocasiones, el trabajo que queda por delante es inmenso, pero cada vez estaremos más cerca de la cura, o mejor dicho, las curas del cáncer.

Adrián Ortiz